Empapillado de un pollo de bourke recién nacido

En estas dos fotos se puede observar el buche completamente vacio, debido a que su madre no lo alimenta.
En estas dos fotos se puede observar el buche completamente vacio, debido a que su madre no lo alimenta.

Como siempre que tenga que empapillar a un recién nacido, será porque no tengo otro remedio, nunca por gusto. El caso de este bourke fue debido a que la madre incubó perfectamente los huevos, pero cuando nació el pequeño bourke no supo darle de comer; Aun así mi primera opción fue la de colocar al recién nacido en un nido de periquitos con pollos de una edad parecida. La periquita no le dio de comer tampoco, pero si que lo mantuvo caliente dejándolo estar con el resto de su prole. La forma de comer de los peris o de las neophemas recién nacidas, es muy diferente ya que los periquitos no pueden con el peso de su cabeza con lo que la madre los voltea para darles de comer boca arriba, por el contrario las neophemas desde el principio tienen un cuello fuerte que les ayuda a echar la cabeza hacia atrás sin necesidad de que la madre los tenga que poner patas arriba.

 

En estas dos ultimas fotos se puede observar el buche completamente lleno. Entre unas fotos y otras solo han transcurrido 3 minutos.
En estas dos ultimas fotos se puede observar el buche completamente lleno. Entre unas fotos y otras solo han transcurrido 3 minutos.

 

El sistema que yo utilizo a la hora de empapillar un pollo tan pequeño es una variante de un sistema que ví hacer a un brasileño Fernando Miroski Dutra,pero él utilizaba un cuentagotas para darles de comer a los recién nacidos. Cosa que seguramente le irá perfecta con las temperaturas que tiene en Brasil, pero que si nos situamos en España en los meses de invierno, justo habremos acabado de colocar la papilla dentro del cuentagotas y ya estará helada.

 

Si colocamos un poco de papilla en la base de dos dedos de la mano, estos nos servirán de pequeño receptáculo térmico ya que nuestra propia mano servirá como calentador permanente de la papilla. Esto sobre todo en invierno es muy importante, de mantener la comida caliente. Seguidamente colocaremos el pico del bourke recién nacido en contacto con la papilla de nuestra mano y al cabo de pocos segundos veremos como el pequeño empieza a abrir y cerrar la boca y a los pocos segundos su buche se habrá llenado. Los jóvenes bourkes tienen la costumbre de levantar la cabeza hacia atrás para ser alimentados, con lo que deberemos de aguantar la cabeza hacia donde esta la papilla con una ligera presión que mantenga el pico en contacto con la comida, pero eso si tendremos especial cuidado de no presionarlo demasiado para que la papilla no llegue a obstruir los orificios nasales y de vez en cuando le dejaremos que respire.

El proceso de empapillado es muy sencillo y es como se puede observar en las fotos siguientes y según he descrito anteriormente. Creo que una imagen vale más que mil palabras.

El objetivo de este artículo es de poder ayudar a salvar algún pájaro que de otra manera no podría tener ninguna oportunidad. A día de hoy el pequeño bourke protagonista de estas fotos es un bourke clásico adulto macho portador de opalino (Rosa).

Aquí podéis verlo a los 7 días justo después de haberle dado de comer su papilla. A partir del octavo día la madre adoptiva (una periquita) le empezó a darle de comer, con lo que me libró de tener que dárselo yo durante las próximas dos semanas, en que sus compañeros de nidada se emanciparon y su “madre” pensó que también había llegado su hora de emanciparse. En ese momento tuvo mas suerte ya que poco menos de dos semanas antes habían nacido unos esplendidos con los que lo pude colocar, pasando a ser el hermano grande de la nidada sin que la hembra esplendida se extrañara para nada dándole de comer como si fuera uno mas de los suyos. Aun así no acabaron sus penurias ya que justo cuando salto del nido sus nuevos padres adoptivos le dejaron sin comer una vez mas, volviendo a ser la sonda quien hiciera de madre durante los últimos días justo antes que empezara a comer sólo. Como no podía ser de otro modo le pusimos un nombre, ya que con tanto roce nos encariñamos de él y le llamamos “VIVI” porque es un vividor nato, ya desde pequeño lo ha ido demostrando.

                                                         Salvador Riambau

                                                         Juez nacional de periquitos y psitácidos

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